Ya me estoy preparando para la llegada del calorcito, y creo que ya hablé mucho de la temporada de frío que por el momento ya sólo vive de pants, pantalones y ropa deportiva en casa, y cuando salgo oooh, pues me pongo muy bonita, jajaja.
¿Pero Artemis, por qué este vestido? Simple y sencillo, me gustó. Me encantó ese aire setentero y bohemio. De que la vida es pacifica. Representando de manera similar los deserticos y acalorados atardeceres de Sonora.
Hoy dormí tarde, sí, muuuy tarde con dolor de estomago…tenía mucha hambre. Y lo único que he estado pensando desde que desperté es dormir. A pesar de que ya no me siento tan cansada como hace una hora quisiera ir a estirar el cuerpo sobre la cama.
Aha! Tod@s diran…por eso esta publicación de dormitorios!…Pues no precisamente. Los dormitorios me encantan, me fascinan. Es donde creo que ocurren muchas ideas mientras descansamos.
No le hago fuchi al color oscuro, a pesar de estar acostumbrada a recámaras con mucha luz. Por ejemplo ahorita, el edificio lo pintaron amarillo mostaza, y a pesar de que me encanta el amarillo, sé que si no fuera porque dentro es tan oscuro, se vería perfectamente bien.
Una característica que comparten todas estas habitaciones son las canastas bajo la cama. Me encantan las canastas…precisamente de eso les hablaba ayer a las participantes de Organizando Tu Vida. Y si ellas lo prefieren así, una base de cama de tal forma les biene como anillo al dedo.
Yo estoy en parte mudanza-limpieza, sí, me mudo y precisamente a principios de octubre estaré viviendo en un país diferente. Por eso, antes de irme quiero juntar recuerdos olvidados y saber si necesito traerlos al presente sino, donarlos a alguna caridad. Quiero que mi nueva casa tenga funcionalidad y belleza.
Hace muchos años que no tengo la oportunidad de estar más de dos meses en casa de mis padres. Extraño estar con ellos y también relajarme sembrando vegetales y cuidando del jardín secreto.
Es muy posible que recuerden lo mucho que he reclamado un espacio libre y público en cada colonia para que los ciudadanos nos encarguemos de nuestros viveros, sólo en caso de que no cuenten con un patio trasero donde puedan sembrar y obtener cosecha.
Y la idea no salió de mí, sino que al estar hojeando una revista salió un artículo de un vívero libre en la ciudad de México D. F. donde mujeres, hombre, adolescentes se hacían cargo de sus siembras y ya no iban a comprar verduras feas y caras al supermercado.
Pero no sólo uno come de ese lugar, sino que sirve también para inspiración, relajación de la vida estresante que vivimos, y de tantas cosas horrorosas que nos pasa en la vida.
A mí me gusta más así un hogar, que un patio todo cementado, donde no hay árboles que hagan decir "aquí hay vida", sino que sólo se ve una arquitectura desolada y muerta.
El color azul está para morir por él, y todo el conjunto en sí es una pintura de Monet o Renoir.
Mañana les traeré más sobre los jardines que tanto añoro y es posible que ustedes también. Y trataré de investigar sobre ese vívero que tanta envidia me dio.