Viejos recuerdos…aun vivos
Recuerdo cuando era muy pequeña, supongamos unos 20 años atrás cuando vivía con mis abuelos paternos, aunque no vivíamos en la misma casa, pero sí compartíamos el mismo jardín trasero.
Mi abuela lavaba mucho, pero mucho, tenía como tres lavadoras y siempre sacaba y sacaba muchas sabanas blancas y una que otra con patrones raros, bueno en aquel entonces todo se me hacia raro.
Pero claro, nunca sucedia, pero la imaginación me permitía hacerlo. Después de que me sentí mareada de andar en el sol, dando vueltas entre los tendederos, volvía dentro de la casa de mis abuelos, me metía a la cocina y buscaba a mi nana: “Nana, la ropa ya se quemó”. Ella se asustaba y saliía corriendo, para encontrarse que nada se habia quemado. Pero después le aclaré que yo decía eso porque sentía que me quemaba cada vez que estaba bajo el Sol, y creía que las sábanas sentían lo mismo que yo.
Más brillo
Creo que lo primero que quería hacer era irme ya de una vez a el auto, hacia mucho frío y las calles me aterraban. debido claro, a que no hay iluminación en las calles, te salen perros de la nada. Las banquetas son pocas en donde puedes caminar agusto y no falta uno que otro vigilante que te mira como si fueras a robarles el aire a sus patrones.
También me provocó algo de desesperación tanta oscuridad vista que he puesto imágenes de una decoración tanto para la oficina, cocina, niños y área de trabajo que están super iluminados y levanta la autestima.
La colcha de rosas que bella se ve, hasta se me antoja irme a recostar un ratito ahí o meterme a la foto y cubrirme en ellas con este frío que hace y tomar la taza de té de canela, mmmmm, se me hace agua la boca. Y el libro, o cuaderno…vaya que me lo pusieron difícil resistirme.