{ Nuestra primer lluvia de clases }

Cuando estaba en la Universidad disfrutaba mucho que lloviznara, claro, no siempre lloviznaba, sino que se dejaban venir una tormentas horribles, pero la lluvia es lluvia al fin y al caso, ¿no?

Estos días de húmedad, lo que menos se antoja es usar manga larga aun dentro de un edificio, ya que sientes que te ahogas, bueno, en mi experiencia a mí me sucede eso.

Y qué rico sería usar una blusa de manga corta con unos adornos no muy ordenados, o tan ordenados como los que se muestra en esta camiseta. Además la tela se ve muy fresca y el color mostaza uuuh, se antoja.

La falda no está nada mal, ¡imagínense una botas mostaza! Es más, ese color me recuerda al uniforme escolar de los estudiantes de algunas escuelas públicas. 

Y este color lavanda es muy pacífico, creo que hasta puedes crear una zona libre de conflicto cuando crees que te encuentras en peligro…traten y comprueben.

Por mi parte, trataré de conseguir esa tela, que me muero de ganas por hacerme mi blusa o camiseta…¡están muy bonitas ambas!

Por cierto…¡parece que ya va a llover!

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{ El milagro de las flores }

¡Muy buenos días! Espero que se hayan levantado con muchas ganas para iniciar la curva de bajadita para el término de esta semana rara, jajaja, siiii! Muy rara, pero me entusiasma.

Ya quiero mudarme y empezar mi jardín. Tantas flores por plantar y con tantas ganas que espero las siga sintiendo cuando ya me encuentre instalada en mi nuevo hogar.

¿Cuántas veces han despertado con el olor riquísimo de un ramo de flores? ¿Cuáles son sus preferidas? ¿Qué tipo de olores han podido distinguir?

Chicas…¡bienvenidas y empezamos!
 

{ La señorita de los espejos }

Este martes 17 mi mañana no fue tan agradable, al despertar me fui a lavar mi ropa, pero lo peor aun no lo venía venir…que el edificio donde vivo se queda sin electricidad.

Y me quedo sin lavar por casi 7 horas una montaña de ropa que se fue acomulando desde el inicio de mi viaje hasta el día de ayer. No lavé por pretextos, sino por ahorrar agua, ya que aquí tenemos un calendario para lavar montañas de ropa en una sola tanta, las veces que queramos, pero sólo un día a la semana, lo cual me parece muy bien. Sin agua o con agua hay que cuidarla mucho.

Pues viendo que no tenía ni aire, ni luz, ni internet, me fui a sentar a la mesa de la cocina…y empecé a meditar un poco, porque aquí hay que meditar mucho para no enojarse con el clima horrible. Y empecé a notar cosas que no había visto antes: me gusta la luz que permite pasar la ventanona que tengo. ¡Me encanta!

Y lo que podría hacer que se viera más iluminado sería colocar un espejo muy limpio y amplio en la pared de enfrente, o colocar en las tres paredes sobrantes. ¡Y qué mejor un espejo tan bonito como el de la fotografía!

Hay una silla que me trajeron, está totalmente irreparable, y creo que le recomendaría a mi vecina mejor comprarse poco a poco un juego de sillas de madera, de preferencia de este estilo. Son bonitas y lo más importante, durables. No me gusta mucho el color, me gustarían más oscuras, pero eso se puede arreglar. 

Que buena oficina para quienes no tenemos mucho espacio en nuestos departamentos o las nuevas casas pichoneras que producen las compañias. A mí me encanta trabajar en una mesa grandotota, así tengo a la mano muchos datos y sin preocuparme que pondré en las sillas carpetas que podrían olvidar guardar.

¡Las flores! Siii, también ellas, levantan la vida enormemente de la decoración y la de nosotras.

Y por lo visto…ya regresó la LUZ!

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