{ Chica colegiala }

Es difícil mentir cuando tus zapatos te aprietan, nuestra cara es expresiva, mucho, y es seguro que aunque digamos que nos gusta o no nos lastiman los zapatos nuevos, caigamos en nuestra propia trampa.

Muy pocas veces he padecido la mala suerte de tener zapatos que no me queden, ya que como batallo mucho para conseguir de mi talla en México, soy muy cuidadosa al respecto. ¿Pero qué hacerle cuando alguien querido te regala zapatos que te aprietan? Creo que ha sido uno de mis peores regalos jamás.

Si nuestra idea es regalarle zapatos a alguien, creo, que sería más correcto que le invitáramos a escogerlos ella misma, o en mi caso, yo misma. En lo que empaco algunas cosas me encontré con unos zapatos tan bonitos que me regaló mi papá. Y a pesar de que apenitas me cerrara los conservé. Y ahora que más necesito de unos zapatos presentables no los soporto, hasta me abrieron la piel.

A lo mejor, ustedes piensan lo contrario, y el detalle es lo que importa…pero, ¿qué hacer con esos zapatos? Ni a mi hermana menor le quedan. Y estoy con la meta de comprarme unos zapatos nuevos, necesito urgentemente. Claro que no me lanzaré por los primeros que me queden, o que me lleguen al precio, sino que siempre me guío por tres puntos: comodidad, gusto y precio. Si dos de las características sobresalen, se vienen conmigo a casita.

Por lo pronto, sigo buscando una zapatería que vendan este estilo de zapatos. 

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{ Festejo de bebés }

¡Muy buenos días a tood@s!  Uuuh, tuve tres días de fin de semana, celebrando Labor Day, y vaya que lo disfruté. ¿Recuerdan que les comenté en Facebook que tendría un domingo muy infantil? Pues con tantos niños y bebés a la vista recordé que tenía pendiente enseñarles vestimenta hermosa para esos pastelitos ricos que vendrán a este mundo.

Mi amiga ‘C’, quien tendrá a su segundo bebé a finales de este mes, después de cuatro años; me tiene super contenta, y todos queremos consentirla.

Cuando voy al apartado de bebé en algunos lugares, la ropita no me llama nada la atención porque tiene muchos colores muy fuertes o llamativos, además de los famosos estampados que la hacen verse grotesca y no falta el "Yo soy -fuerte mensaje aquí-". A mí no me gustaría ver a ningún bebé vestido así.

Al contrario, hay que vestir al bebé como el ser precioso que es. Con colores tranquilos, que inspiran paz. Y este tipo de vestidos me gustan mucho. Cuando tientas las prendas tejidas, sientes la suavidad del hilo y al momento de poner nuestras narices para olerlas…uuuh, sientes un sentimiento de tranquilidad, como estar en las nubes.

Si ustedes están pensando en hacerles la ropita a su futuro bebé, por favor, cuando compren hilo para tejer tienten el tejido. SI lo sienten seco, rugosito, no lo compren, porque la piel del bebé es muy finita y está propensa a que le sucedan alergías. Mejor opten por colores que saben están bien tintados e hilos suaves, que sientan en sus manos como si tuvieran un pedacito de cielo.

Cuando les invitan a un shower, ¿prefieren que les digan dónde comprar por ejemplo, alguien tiene su canasta de regalos en una tienda para ingresos mediano-alto, y les dice que escojan de la lista, o les gustaria que fuera libre, para tener la disponibilidad de hacer un obsequio deacuerdo a sus posibilidades económicas?

Lo anterior están pensándolo otra amistad…vaya pregunta que me han hecho. Ustedes qué consejo les darían.

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{ La primer taza para té }

Con lo atareada que he andado toda la mañana no he tenido tiempo de tomar mi taza de té. Me encanta el té y me gusta provar nuevos sabores de vez en cuando. A algunas personas les desespera porque lo único que pueden ofrecerme es café, y éste último como no me parece nada saludable, lo declino. Aun así, estamos igual, ya que cuando me visitan, lo único que puedo ofrecer es té, jajaja.

De vez en cuando voy a la sección de hogar de los supermercados, me gusta ver qué novedades hay en la sección de cubiertos y si veo alguna taza que me guste, lo primero que checo es el precio, porque pues no me voy a gastar más de $60 MX en una taza…hay que tener sentido común de la realidad económica.

Y cuando no tengo dinero a la mano para este tipo de gasto imprevisto, simplemente me quedo con las ganas. Y es bueno quedarse con las ganas, ya que aunque use mucho las tazas que tengo, hace rato que he puesto en práctica lo que venido enseñando en el workshop, no gastar hasta que estés segura de necesitarlo.

Y por el momento, sé que estoy segura no necesitar tazas, ni vasos, ningún cubierto. A pesar de que últimamente he tenido uno que otro accidente con ellas: de las cuatro que tenía, como decía la canción del elefante…si mal no recuerdo, ahorita me queda la mitad. Y con ellas me he dado a vasto. No es que sea coda, sino que realmente no las necesito en este mes, o en los próximo. 

Pero…si, en caso de que se me quiebre la mitad del par que me queda, entonces estaré necesitada por oitras tazas y sólo en ese caso creo que me compraré éstas. Me encantaron y ya están en mi lista de futuras compras. Con tanto correo que hay que enviar este mes…irá acorde a mi vida y quién sabe, a lo mejor guardo alguna para la colección.

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